La maldita diferencia horaria

por Fernando Suárez Guerra

Esto de vivir con nueve horas de antelación con respecto a las personas que me importan es una lata. Por suerte, hoy en día es más fácil que nunca estar en contacto con familiares y amigos, Whatsapp y el bendito Skype le salvan a uno el trasero, pero parte de estas ventajas se las lleva a tomar viento la dichosa diferencia horaria.Cuando regreso del trabajo ya está todo el mundo durmiendo y justo cuando me voy a dormir a todos les suena el despertador en España; resultado: es casi imposible mantener el hilo de las conversaciones de Whatsapp o charlar por Skype a una hora razonable para todos.

Además, estos días estoy particularmente pendiente del teléfono y debo dejarlo encendido mientras duermo, por si acaso recibo una llamada o un correo importante. Todo esto me ha llevado a dormir poco y mal durante estas dos últimas semanas…

Por si fuera poco, iluso de mí, creía que podría encontrar en la radio un buen aliado en mis horas muertas, ¡craso error!, cuando me dispongo a escuchar la radio por la tarde, me encuentro con programas de madrugada e incluso con la reposición de El Larguero. Sí, la reposición, porque he descubierto que tres horas después de la retransmisión en directo, vuelven a repetir el programa, sobre las cuatro de la madrugada españolas, aproximadamente.

Por cierto, hoy acabo de descubrir un grupo llamado Mäbu, que suena de maravilla. Después he averiguado que son de Bilbao y que la cantante es la hija de Sergio y Estíbaliz, de hecho el nombre del grupo es un acrónimo de su propio nombre, María Blanco Uranga. Se nota que a la muchacha el arte le viene de familia, porque canta de maravilla.

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