Uf, ¡qué año!

por Fernando Suárez Guerra

Llevo sin escribir por aquí una barbaridad de tiempo, y es que la vida se complica y uno deja de tener tiempo para hacer tantas cosas.

Hace un par de meses, a punto de terminar el año, en muchos sitios se hablaba de 2016 como el año más nefasto en décadas, recordando el Brexit y la elección de Trump como hechos históricos de los que nos avergonzaremos en el futuro. Estoy de acuerdo.

Para mí ha sido un año muy intenso. La llegada de Martín nos ha sumido a Inma y a mí en una vorágine de la que es difícil escaparse. Los días tienen menos horas de las que deberían y las noches son demasiado cortas, pero es Martín lo mejor que nos ha pasado y no sabríamos vivir sin él, así que no hay queja, solo ojeras, sonrisas y abrazos, muchos abrazos.

En lo laboral, Inma está inmersa en un máster para capacitación como profesora de secundaria y yo trabajando más horas que un reloj en la universidad. Finalmente he conseguido publicar un libro para una asignatura junto con un profesor compañero de la Escuela de Caminos de Madrid, una ilusión que tenía desde hace años. Es cierto que me ha requerido un esfuerzo enorme desde marzo del año pasado hasta las navidades pasadas, pero da gusto verlo terminado.

Las clases siguen siendo excesivas, nos tienen asfixiados con tareas docentes y apenas nos queda tiempo para investigar, que es lo que nos permite consolidar nuestra situación en la universidad, así que mal, muy mal. Nos exigen una preparación excesivamente elevada, nos pagan poco y encima nos ponen trabas para lograr una cierta estabilidad laboral. Menos mal que me gusta lo que hago, si no ya habría mandado todo a tomar por saco hace meses. A pesar de todo y cual irreductible galo estoy rematando un artículo que llevaba estancado demasiado tiempo y tengo planes de rematar otro antes de verano, así que creo que no llevo mal ritmo.

Además estoy iniciando nuevas líneas de investigación con nuevos compañeros de la Universidad de Jaén y parecen muy prometedoras; me ha sorprendido muy gratamente encontrarme gente con tanta valía en una universidad pequeña como ésta, realmente hay gente con talento por aquí. Con un poco de suerte, estos primeros años serán duros pero llegaré a una situación de calma cuando consolide mi plaza.

Lo que realmente hecho de menos es la falta de tiempo para dedicarlo a mis aficiones, casi mi única ¿afición? es ver el programa Tips de La 2 después de bañar a Martín. ¿El gimnasio?, cero patatero, ¿la lectura?, casi nada, ¿el teatro?, aparcadísimo… confío en que a medida que pasen los meses pueda ir retomando aficiones, noto que necesito una cierta vía de escape para dejar de pensar sólo en trabajo todo el día.

Por lo pronto, este fin de semana, aprovechando que el próximo martes es festivo en Andalucía y que el lunes no tengo clases, nos vamos unos días a Fuengirola con mis suegros a airearnos un poco, que falta nos  hace.

Últimamente estoy recordando una fabulosa canción de Nueva Vulcano:

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