Viendo la luz al final del túnel

por Fernando Suárez Guerra

Los últimos meses han sido complicados. Aquí, en Andalucía, los Ayudantes Doctores tenemos una cantidad de docencia exagerada y casi no tengo tiempo para dedicarlo a mi investigación. Cada vez que coincido con alguien de una universidad no andaluza, pregunto por su carga docente y es para echarse a llorar, aquí nos tienen fritos a clases, con aproximadamente el doble de carga docente que en otros sitios…

No obstante, llevo unas semanas muy contento, parece que un modelo en el que llevo trabajando más de un año ha comenzado a funcionar. Comencé a trabajar en él a principios del año pasado y he invertido en él un montón de horas, prácticamente es mi trabajo de investigación de todo un año, y hasta hace un mes tenía el ánimo por los suelos, habiendo estado a punto de abandonarlo en dos ocasiones. El problema era, finalmente, mi falta de dominio del cálculo tensorial (hablando con un profesor compañero de la Escuela de Caminos de Madrid, coincidimos siempre en eso: de matemáticas en general no vamos mal, pero de tensores…¡ay los tensores!, en eso tenemos una importante laguna). Pero ahora todo funciona y, si todo va bien, en junio y julio podré escribir el borrador de un primer artículo sobre este modelo; espero que sea el primero de unos cuantos más.

Desde la vuelta de las vacaciones de Navidad, Inma y yo hemos estado hasta arriba de trabajo. Yo, con mis clases, he llegado a tener problemas con la garganta, pues he llegado a impartir 8 horas diarias de clase, cosa que es una verdadera barbaridad, se mire por donde se mire. Inma, por su parte, ha estado asistiendo a las clases del máster y ahora está terminando las prácticas; después le quedará realizar su TFM y podremos respirar tranquilos. Y bueno, Martín está grande, guapo y listo, ¡qué voy a decir yo!… pero es la verdad.

Estoy deseando que llegue el final de las clases como agua de mayo, sólo quedan tres semanitas y empezaré a estar más liberado de mis obligaciones docentes. La verdad es que está siendo un curso interesante, lleno de nuevas experiencias: he publicado mi primer libro de estructuras junto con un compañero de la UPM, me han concedido mi primer Proyecto de Innovación Docente y hemos realizado la primera jornada de estructuras en la Universidad. Durante ésta última, invitamos a tres investigadores para que nos contaran su experiencia en temas francamente interesantes y celebramos el primer concurso de puentes construidos con pasta, que fue todo un éxito.

Estar aquí, un campus más pequeño, tiene sus limitaciones y una enorme carga de trabajo, pero también es cierto que me permite hacer las cosas como yo quiero… y creo que no las estoy haciendo mal, al menos a los alumnos les veo motivados y aprendiendo mucho, que es lo importante, ¿no?

Lo que hecho en falta es, sin duda, tener tiempo para algún hobby, o por lo menos para ir al gimnasio un par de veces por semana. Seguro que cuando terminen las clases podré hacerlo, será cuestión de organizarme, pero ahora mismo no veo el momento. Le voy a preguntar a Martín si quiere salir a correr conmigo, ¡aunque lo mismo me deja atrás!

(Aunque la imagen sea una porquería, aquí tenéis uno de los puentes a concurso que mencionaba antes, una verdadera virguería, ¿verdad?)

IMG_20170421_183639

Anuncios