El pozo de Tooru

"Which is why I'm writing this book. To think. To understand. It just happens to be the way I'm made. I have to write things down to feel I fully comprehend them."

Categoría: Blogs

A ver si la culpa voy a ser yo…

No hace ni un mes que llegué a Praga y hace tres días sale el presidente del Gobierno diciendo en una entrevista en el Wall Street Journal que ya hemos salido de la recesión aunque no de la crisis. Para más inri, escuchando la radio por internet vuelvo a oír opiniones algo templadas pero con un mensaje positivo en el fondo; según dicen, lo peor ha pasado y solo queda ir a mejor. Después de tantas patochadas que hemos venido oyendo desde hace cinco años, uno ya recibe estas noticias como si oyera llover, la verdad, pero ojalá sea cierto…

Hace cinco años, cuando empezábamos a oír que se nos venía una crisis encima, muchos de mis amigos comenzamos a sentir una profunda frustración. Incluso antes de que llegara la dichosa crisis, parecía que el mundo laboral no nos deparaba un escenario tan maravilloso como nos habíamos imaginado; después llegaría lo realmente duro. A partir de entonces comenzó a ser habitual tener a unos amigos en el paro y a otros haciendo las maletas y buscando mejor suerte fuera de España (quizá fuera debido al espíritu aventurero, como dijera alguna político infame en su momento). Durante ese primer año, como decía, yo experimenté una gran frustración; tenía la sensación de que era injusto que después de haber trabajado tan duro no encontrase recompensa. Poco a poco mis ideas fueron cambiando y me adapté a la situación, seguí trabajando duro pero sin ya tener expectativas claras de futuro; éste planteaba tantas incertidumbres que era absurdo tenerlas.

Pues bien, hoy un antiguo compañero del Colegio Mayor ha compartido un enlace en facebook y lo que he encontrado en él creo que resume muy bien lo que hemos experimentado tantas personas en estos últimos años. Pinchad aquí, decid hola a Lucy y no dejéis de leer los consejos con los que concluye el artículo.

GYPSY expectation

 

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Y Rajoy, desaparecido

De vez en cuando me doy un garbeo por ‘El ojo izquierdo’, blog que el periodista José María Izquierdo publica diariamente en elpais.com. Me resulta divertida la manera que tiene de analizar, con una finísima ironía, los titulares y algunas columnas de los principales periódicos del país (evidentemente, echo en falta que también analice su propio periódico, pero imagino que eso no entra en los planes, claro). En cualquier caso, es una magnífica manera de entender de qué pie cojea cada uno de ellos.

Estos días, los anteriores y los posteriores a las elecciones, está resultando particularmente interesante. La semana pasada, el señor Izquierdo analizaba con sorna cómo Rajoy no ha abierto la boca ni ha dado ningún paso en ninguna línea, ni siquiera la económica, vaya, que tampoco corre prisa. No se ha pronunciado en ningún sentido y, sin embargo, antes de las elecciones, no paraban de decir que no había tiempo que perder, que el país necesitaba un cambio. Y va Rajoy y ni siquiera tiene claro quiénes ocuparán los ministerios. No sé, antes desconfiaba del nuevo gobierno por sus posibles políticas de derechas, ahora empiezo a desconfiar también por su aparente poca claridad de ideas. Y digo yo, si sabían que iban a ganar las elecciones, ¿cómo es posible que en una semana el líder del país no haya hecho ningunas declaraciones ni haya indicado, aunque sea sutilmente, cuáles van a ser sus líneas de acción? Aunque sea para que nos vayamos preparando, qué sé yo.

Hoy, Izquierdo sigue en la misma línea, pero un poco diferente. Habla de cómo los periódicos más afines al PP ni mencionan a éste, cómo todos parecen más interesados en el futuro del PSOE que en el futuro gobierno. En definitiva, cómo todos estos periódicos echan balones fuera y desvían la atención para que los españolitos no creamos que el PP ha ganado las elecciones y debería estar gobernando el país.

El artículo de hoy se titula: ‘¿Y si no hubo elecciones?, e incluye un análisis de un titular de El Mundo que me ha resultado particularmente brillante:

El Mundo, al menos, sí titula en primera con un “Rajoy se compromete a formar parte del núcleo duro del euro”, que como declaración de intenciones nos parece coherente. O no. Atentos al sumario: “Acordó con Zapatero que transmita en la cumbre de la Unión Europea que España bajará el déficit al 3% para poder sumarse a la unión fiscal que Merkel y Sarkozy propondrán crear como Cooperación Reforzada”. O sea, que Zapatero llegará a la Cumbre de Bruselas y les dirá al resto de mandamases: “Buenos días, que me ha dicho Mariano que les diga a todos ustedes que va a bajar el déficit al 3% y que campana sobre campana, y sobre campana una. ¿Qué cómo lo va a hacer? Ah, de eso solo ha dicho que la virgen está lavando y tendiendo en el romero, los pajarillos cantando, y el romero floreciendo”.

Por lo menos me ha hecho esbozar una sonrisilla, que no está mal para ser lunes.

De ilusiones y desilusiones

Tengo esto la mar de abandonado, y es que las últimas semanas, la Santa de por medio, han sido ajetreadas y entretenidas, tanto que no me ha quedado tiempo para pensar en el blog.

Esta Semana Santa ha tocado recorrerse España de cabo a rabo, dos veces en cuestión de diez días, 2400 km. en total, ahí queda eso. Hubo sesión continua de la Jungla de Cristal, de las cuatro, y también hubo tiempo para una celebración especial y estar, por pura casualidad, en Cibeles en el momento en que el Madrid ganó la Copa del Rey.

Y ya tras la vuelta ha habido su cierta desilusión, nada grave, claro, pero una de esas cosas que le dejan a uno un poco fastidiado.

También he comenzado 1Q84 y, aunque sólo voy por la página 125 la cosa promete mucho. Ya conozco un poco a Tengo, a Aomame y, por supuesto,  a Fukaeri, que me da que va a ser la Midori de este libro… quiero decir, el personaje más interesante de esta historia (como siempre con Murakami, un personaje femenino semisecundario le roba el protagonismo al principal). Ya se han ido asomando algunas de las facetas misteriosas de los personajes que después darán que hablar, así como unas pistolas y uniformes de policía que permiten atisbar un trasfondo semifantástico, irrenunciable en la literatura de este señor. Por cierto, que este fin de semana estrenan la película basada en su famoso libro Tokio Blues y, además, tiene muy buena pinta.

En cuanto a la tesis, uffff, esta semana ha sido tremenda. Obviando la desilusión que mencionaba antes, he estado inmerso de lleno en, el infinito mundo de Abaqus de Fortran y  de la madre que los parió a los dos. El lunes y el martes viví la desesperante fase en la que uno no ve ninguna luz posible, todo es complicado y, a medida que ahonda más, la complicación se eleva a la enésima potencia. El miércoles creí atisbar una pequeña luz al final del túnel y hoy, después de mucho porfiar, he dejado el asunto a punto de caramelo. Creo que mañana o, como muy tarde el lunes, terminaré de rematar la tarea que me ha traído de cabeza últimamente. (Me quejo, pero en el fondo me encantan estos momentos de reto, frustación y, finalmente, victoria. No lo puedo remediar.)

Y nada, mañana rumbo a Bilbao, el siguiente fin de semana a Córdoba y luego… ya veremos, que la cabeza no la tengo para muchos trotes.

Unos llegan y otros…desaparecen

El otro día hablaba de un nuevo blog de elpais.com que promocionaba la bicicleta y, a tenor de eso, mencionaba como de pasada que recientemente habían desaparecido dos blogs, uno sin motivo aparente y otro con motivo aparente, y motivo lamentable además.

El primero es el blog de música de Darío Manrique en elpais.com, un blog que yo seguía de manera más o menos fiel y que era una fuente fiable de información en torno a la música que a mí me gusta. Sin aviso previo dejó de escribir a principios de verano y hasta hoy. Por aquellas fechas cesaron a su padre, Diego Manrique, de Radio Nacional, donde conducía El Ambigú, no sé si eso tendría algo que ver, aunque no sé en qué sentido, porque Prisa no tiene ninguna relación con RNE y, además, Diego Manrique fue fichado a posteriori por el propio elpais.com.

El segundo es el que mosquea mucho y el que me hace pensar que en elmundo.es reina un cierto régimen dictatorial. Estoy hablando de Teletridente, un blog que escribía Nico Rey y que pretendía analizar la actualidad televisiva, cosa que hacía de una manera muy ácida y que en ocasiones a mí también me parecía excesiva, pero quizá de ahí la gracia, aunque no estuviera de acuerdo. El caso es que de pronto un día entro en el listado de blogs de elmundo.es y no encuentro el enlace a Teletridente, finalmente lo encuentro en el listado de blogs que ya no se actualizan. Leo el último post publicado y me encuentro con una crítica acidísima a Juan Manuel de Prada. Fue visto y no visto, es decir, publicado y fulminado. La verdad, me pareció de lo más indecente.

I LOVE BICIS, un nuevo blog

Como alguna vez he comentado, soy asiduo de los blogs de elmundo.es y elpais.com (cada vez más de los de este último) y últimamente he notado cambios notables en ellos.

Yo entiendo que un blog, por concepto, tiende a ser algo mutable, que se modifica con el correr del tiempo y más si es un blog personal, en cuyo caso puede cambiar de nombre o incluso desaparecer con bastante facilidad. Bien, quizá en otro momento analice dos de los blogs que han terminado desapareciendo sin anuncio previo y, con motivo aparente uno (motivo rastrero) y sin motivo aparente el otro; pero hoy voy a hablar de uno que acaba de nacer en elpais.com.

Se trata de I Love Bicis que, como su propio nombre indica, reivindica el uso de la bicicleta como medio de transporte. (merece la pena echar un vistazo a los comentarios del primer post y comprobar cuánto entusiasmo provoca una nueva iniciativa a favor de la bicicleta)

Yo soy un firme defensor de la bicicleta, me parece que en muchas ciudades podría optarse por este medio de transporte en detrimento del coche. Evidentemente, no es un medio de transporte apto para cualquier ciudad ni para cualquier usuario, pero sí es cierto que si la ciudad dota de suficientes carriles bici y promociona su uso (como los sistemas de bicicleta pública que ya existen en muchas ciudades), creo que mucha gente se terminaría por convencer.

En mi vuelta a la universidad he notado una mayor presencia de la bicicleta a mi alrededor. Recuerdo que en 4º de carrera, viviendo yo en el mítico piso de Andrés Mellado, opté por mi vieja bicicleta como medio de transporte (sí, la primera bicicleta de montaña que había entrado en mi casa, teniendo yo unos diez añitos y que después, allá por 1999, me acompañaría desde Roncesvalles en el Camino de Santiago). Entonces, digo, cursando yo 4º de carrera, sólo tres personas íbamos a Caminos en bicicleta. Yo notaba que a la gente le resultaba extravagante, una especie de excentricidad, sin embargo no faltaban los que con admiración decían que ojalá ellos pudieran hacer lo mismo. Y es que Madrid no es una ciudad preparada para la bicicleta en absoluto. Aun así, ya se encuentran siempre más de diez bicicletas aparcadas a la puerta de la Escuela, lo cual es prometedor.

Por otro lado, estos últimos años el Ayuntamiento de Madrid ha intentado vender que apuesta por la bicicleta y que muestras de ello son los muchos kilómetros de carril bici construidos. Sin embargo, los datos son engañosos porque dichos carriles bici son, en su gran mayoría, los correspondientes al anillo ciclista que rodea la ciudad, un anillo estupendo, pero que sólo sirve para disfrutar de un paseo en bici los fines de semana, no como arteria de comunicación dentro de la ciudad.

Sé que, tal y como está organizado Madrid no es fácil, pero hay algunas actuaciones bien sencillas que permitirían a muchas personas plantearse la bicicleta como medio de transporte. Por ejemplo, una que siempre he pensado que costaría dos duros es la que atañe, precisamente, a la Ciudad Universitaria. La población universitaria es un colectivo de usuarios potenciales bien claro, además gran parte de esa población viene de fuera de Madrid y vive de alquiler en los barrios aledaños. Por lo tanto, ¿no podrían comunicarse los barrios cercanos a la Ciudad Universitaria con buenos carriles bici, seguros y bien acondicionados?, ¿tan caro sería?. Las respuestas, por este orden, son bien claras, “¡Sí, claro que sí!” y “¡No, costaría dos puñeteros duros!”.

Pues eso, hoy por hoy es imposible que yo vaya de forma habitual en bicicleta por la enorme distancia que me separa de la Ciudad Universitaria, pero espero que algún día pueda ir a trabajar pedaleando. Pensadlo bien, ¡sería una gozada!.

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