El pozo de Tooru

"Which is why I'm writing this book. To think. To understand. It just happens to be the way I'm made. I have to write things down to feel I fully comprehend them."

Categoría: Doctorado

Cómo saber cuánto tardará una revista en contestar si tu artículo ha sido aceptado

(Nota: esto es únicamente una referencia para mí mismo…)

Hoy hablando con Petr, he descubierto una manera de saber cómo conocer cuánto tiempo se estima que una cierta revista científica tardará en contestar si tu paper es aceptado o no desde el momento en que éste haya sido enviado. Esto funciona con las revistas de Elsevier, si la revista en cuestión no pertenece a Elsevier, probablemente no disponga de esta información.

Pasos:

1.- Acceder a Web of Knowledge. *

2.- Una vez dentro deberíamos tener una pantalla como la que aparece más abajo. Pulsar en Journal Citations Reports tal y como señala la flecha:

WoK

3.- Aquí podemos filtrar las diferentes revistas que estén en el ISI Web of Knowledge agrupándolas por categorías y ordenándolas por factor de impacto, por ejemplo.

WoK_filtering

WoK_filtering2

WoK_filtered_results

4.- Una vez encontremos la revista que nos interesa, para comprobar el tiempo de respuesta, basta introducir su nombre en Google y acceder a su página web. Si pertenece a Elsevier, obtendremos una página principal con el aspecto que se muestra más abajo, basta clicar donde indica la flecha:

WoK_conocer_tiempo_respuesta

Finalmente, clicando de nuevo en el símbolo del cohete un par de veces más, obtendremos un resultado como éste:

WoK_results

* En mi caso, para acceder al Web of Knowledge, puedo usar la cuenta de la CVUT, para ello,

1.- Entrar en https://dialog.cvut.cz

2.- Seleccionar la Universidad en el desplegable e ingresar con mi usuario y mi contraseña. Clicar en Iniciar sesión.

3.- En el desplegable, seleccionar Web of Knowledge.

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Reflexiones praguenses

prague_view

Ya estoy a punto de cumplir un mes en esta ciudad y hay tantas cosas a las que no me acostumbro… Los supermercados se estilan poco, son más habituales las tiendas pequeñitas, Potraviny, esas sí que están por todos lados. La comida es también diferente y la fruta minúscula: las manzanas parecen albaricoques y las nectarinas mandarinas pequeñas, todo parece reducido menos el precio. Las salchichas y demás derivados cárnicos se encuentra por doquier y en mil y una variedades. La cafetera italiana no existe… o casi.

La moda es tema aparte: unos cuantos llevan sandalias con calcetines y otros parece que acaban de llegar del monte, con sus pantalones de senderismo y sus mochilas de acampada. También se ve mucha barba y mucho bigote. En general, creo que los formalismos en lo relativo al aspecto físico se tienen menos en cuenta por estos lares.

Parecerá una tontería, pero me sorprendió mucho desde el primer día ver que en la ciudad hay varias obras en construcción… sí, es una tontería, pero ya había perdido la costumbre de ver camiones de obra, maquinaria y estructuras de hormigón a medio construir. Otra nota curiosa es el ambiente que se vive en la calle; obviando el centro turístico, claro, en la calle apenas se ve movimiento, o por lo menos no el movimiento al que estoy acostumbrado en Madrid, Bilbao o Córdoba. Yo lo achaco a que Praga es una ciudad mucho más dispersa que éstas, hay muchas más zonas verdes y la población se reparte en barrios extensísimos y poco densos. Todo esto, claro, tiene sus pros y sus contras.

El frío ya se viene notando en Praga desde hace algo más de una semana, creo que en breve empezaré a necesitar una bufandita.

En cuanto al trabajo, la semana pasada estuve asistiendo a un curso que mi jefe organiza todos los años y me tuvo ocupado de lunes a viernes. Fue enormemente interesante y creo que ha sido una manera perfecta de prepararme para mi trabajo estos próximos dos años. Poco a poco parece que voy entendiendo el programa de elementos finitos que tendré que utilizar, OOFEM, aunque cuesta empezar a meterle mano.

El horario aquí me encanta, entran sobre las 8:30 y se marchan sobre las 17:00. No es que trabajemos más en España, sino que aquí se viene a trabajar de verdad, por eso no paran para tomar café a media mañana y el único parón es sobre las 11:30 o 12:00 para comer (sí, comen extraordinariamente temprano para mi gusto… esto no lo llevo del todo bien, la verdad). La comida la realizan en tiempo record por lo general, así que en 40 minutos están de vuelta. Como decía, aunque echo de menos las comidas relajadas y las sobremesas de España, yo prefiero esto, así todos los días uno puede hacer otros planes después del trabajo y eso se agradece enormemente, sobre todo si alguien espera en casa.

Semanas de vértigo

Escribo ahora después de unas semanas vertiginosas. Me alucina pensar todo lo que ha pasado desde hace dos meses, impresiona recordar la semana anterior a la boda, el fin de semana maravilloso de ésta, los amigos y la familia de punta en blanco, todos muy guapos, el viaje de novios, Nueva York, la cheesecake de Queens, la de Dean & Deluca, las vistas desde lo alto del Empire State, las ardillas de Central Park, los brokers trajeados y con zapatillas de deporte a lo Emilio Aragón en Wall Street, la tienda de Lego del Centro Rockefeller, el tenebroso edificio Dakota y su Strawberry Fields, las playas de México, las ruinas de Chichén Itzá, los cócteles, la famosa pulserita, los cenotes, los nachos con queso, el regreso a España, el calor de Fuengirola, el viaje a Praga, los primeros días en casa de Martina, la búsqueda de piso, Ikea y su sofá Friheten, mi llegada al Departamento de Mecánica de la Universidad Técnica de Praga, el reencuentro con mi amigo Jan, nueva vida y nueva cuenta de banco, de teléfono móvil, de tarjeta universitaria… sí, un poco de vértigo sí que me da pensar todo esto.

Boda

Pero podemos decir que la prueba está superada. Ya por fin tenemos piso (y maravilloso, por cierto), dormimos en una cama y no en un colchón hinchable, cocinamos nuestra propia comida y tenemos conexión a internet. Casi casi nos sentimos como en casa… aunque faltan muchas cosas y, sobre todo, muchas personas… menos mal que existe Skype.

Mi vida ha pegado un cambio enorme desde que comenzó 2013. No soy el mismo que hace ocho meses, y no porque ahora lleve alianza o porque mi tesis esté publicada, nada de eso. Mi horizonte no es el mismo, de hecho no sabía cuál sería hace tan solo tres meses y ahora lo tengo claro para los próximos dos años. Aunque mis actos tampoco se movían solo por mis intereses entonces, ahora soy mucho más consciente de que mis decisiones implican a otra persona, y eso conlleva una mayor responsabilidad.

Hace dos semanas, cuando cogía el avión en el Aeropuerto de Málaga, sentía un vértigo muy grande a la vez que una ilusión enorme por todo esto. Ahora, después de que las principales incertidumbres se han aclarado, casi solo queda la ilusión y el alivio de dejar un poco aparcado el ambiente enrarecido que se respira en España desde hace casi cinco años. Creo que va a ser muy liberadora esta etapa fuera de allí.

Y mientras tanto, espero con ansia el nuevo disco de Iván Ferreiro.

Recta final, ¿esta vez sí?

A lo largo de estos últimos dos meses he sufrido varios altibajos, porque cuando creía que comenzaba la recta final de mi tesis y me podría centrar en escribir, ¡zas!, un nuevo escollo se topaba en mi camino. Este último mes y medio en particular me he mostrado taciturno e irascible pero, ahora sí, parece que da comienzo el inicio del fin, lo cual es una gran noticia, claro que sí.

En una especie de lista de propósitos de Año Nuevo, ahora me planteo novedades en mi día a día, como regresar al gimnasio, desempolvar mi Kindle, que dejé cuando tenía a medio releer el primero de Harry Potter, salir a una hora razonable de la universidad para disfrutar del sol y de lo bonito que se ve Madrid estos días, preparar las vacaciones de verano y, antes aún, repasar con detalle la discografía de Radiohead antes del BBK Live que ya está a la vuelta de la esquina (hoy me he enterado de que mientras preparaban un concierto en Toronto tuvo lugar un accidente durante el montaje del escenario y falleció un miembro del grupo del staff y, aunque menos importante, se dañaron muchos de los equipos de la banda, hecho que ha provocado que cancelen varios conciertos a primeros de Julio, pero que no afectará a su actuación en el BBK Live).

En otro orden de cosas, apenas he tenido tiempo ni a pararme a pensar en ello pero confieso que echo de menos el teatro; actuar, quiero decir. En septiembre pretendo retomar mis ensayos y quizá en octubre o noviembre reponer una obra que preparamos el año pasado: Arte, de Yasmina Reza, una de mis obras favoritas.

Cambiando de tercio y entrando en el fantástico mundo de la música, una que yo me sé está hasta las narices de oírme hablar de las versiones que estoy descubriendo últimamente. Una de las que más enganchado me tiene últimamente es Come on Eileen, original de Dexys Midnight Runners y versionada por un fantástico grupo francés llamado Nouvelle Vague. La original la podéis escuchar pinchando este enlace, y la versión de la que os hablo os la dejo aquí debajo:

Ah, y una viñeta de Forges y otra de El Roto, que nunca están de más:

Un poco de Shatner para celebrarlo

Este último mes y medio ha sido particularmente obsesivo. Resulta que después de dos años y medio de investigación, el modelo numérico desarrollado no se ajustaba a los resultados obtenidos experimentalmente y esto me tenía preocupado. Hoy, después de dar cientos de vueltas al modelo y a los datos experimentales, ¡todo se ha aclarado!

…y para celebrarlo, un poquito de Common People de la mano del capitán Kirk, William Shatner.

[…]
I took her to a supermarket,
I don’t know why but I had to start it somewhere,
so it started there.
I said ‘pretend you’ve got no money’,
she just laughed and said,
‘Oh, you’re so funny.’
I said ‘Yeah?
Well I can’t see anyone else smiling in here.’
[…]

Reentrada y ¿punto final?

Tengo todo esto muy abandonado y hay razones para ello porque este pasado mes de marzo ha sido muy duro, más de lo que yo me imaginaba. Resulta que se me han acumulado los últimos ensayos experimentales de mi tesis, un congreso del GEF en Bilbao (que, por cierto, fue un éxito) y unas clases que he podido impartir de una asignatura de segundo curso, todo ello condimentado con la compra de una cámara de alta precisión para futuros ensayos y la gestión de la fabricación de unas probetas para mi tesis, ahí es nada.

Parece que ahora ha pasado todo un poco y veo la luz al final del túnel. Estoy ultimando detalles para cerrar mi tesis y, aunque todavía falta rematar un buen número de cosas, ya estamos hablando en términos del tipo ‘lo importante es poder cerrar tu tesis…’, o ‘no hay que perder de vista que hay que terminar dentro de las fechas…’. ¡No veas la tranquilidad que da oír estas cosas de boca de tus directores de tesis!

Las cosas están saliendo bien, aunque es cierto que falta enfocar ciertos aspectos y sacar alguna conclusión contundente que permita cerrar con buen sabor de boca. Hasta ahora hemos hecho muchas pequeñas cosas, algunas con resultados muy interesantes, pero ninguna termina de dejarnos a gusto de verdad. También es cierto que allí donde hemos llevado algunos resultados de nuestra investigación, nuestro trabajo ha suscitado interés, y eso es bueno.

Por otro lado, ya estoy terminando el curso de Formación Inicial del Profesorado, que tan interesante me ha resultado pero que tantísimo tiempo me ha robado desde que lo comencé en noviembre. Parece que voy entrando en proceso de descompresión, cosa que necesitaba como el comer.

Ahora, sin embargo, no puedo dormirme en los laureles, tengo que pegar un empujón final para dejar todo preparado antes de verano y así tener los meses de julio y agosto para escribir. Ojalá tenga una primera versión de la tesis en septiembre. Ah, y he de preparar un par de artículos, uno de ellos para un congreso que tendrá lugar en Viena en Septiembre, así que lo de no dormirme en los laureles tiene aún más de verdad que nunca.

Con todo, intentaré realizar un par de entradas cada semana, tiene un efecto terapéutico en mí que me sienta de maravilla.

Y mientras, redescubro algunos temazos que tenía en el olvido:

o la divertidísima y enorme versión de Tenacious D:

(es legendario el momento ventilador de 2:40 . Por cierto, ¿no tiene Kyle un cierto aire a Cam, de Modern Family, pero en calvo?)

La última lección de Randy Pausch

Este año estoy realizando un curso de formación inicial para el profesorado, dirigido fundamentalmente a futuros docentes de la UPM. Ahora estamos trabajando la acción tutorial como labor del docente y una de las tareas ha consistido en ver un vídeo y comentarlo en un foro. De las discusiones que estamos teniendo en clase sobre la labor del docente como tutor estoy sacando algunas cosas en claro, pero reconozco que con lo que me quedo es con el vídeo que nos sugirieron ver. Aquí os lo dejo:

Randy Pausch fue un Profesor de la Universidad de Carnegie Mellon, Pensilvania, en Estados Unidos. En 2006 le diagnosticaron cáncer de páncreas y, a pesar de una dura lucha contra la enfermedad, en agosto de 2007 le comunicaron que el cáncer se había extendido al hígado y al bazo y que era terminal.

El Profesor Pausch dio el discurso que podéis ver en el vídeo el 18 de Septiembre de 2007, un mes después de conocer que sólo le quedaban unos meses de vida. El discurso forma parte de una tradición en esa universidad, en la que el profesor invitado aprovecha la ocasión para ofrecer un discurso en el que repasa su labor científica. Ese año, Randy Pausch sorprendió a todos con este discurso, en el que comunicó que los médicos le habían diagnosticado un cáncer terminal que acabaría con su vida en cuestión de meses y que él aprovechó para dar una de las charlas más inspiradoras que se puedan dar.

Randy Pausch falleció en 2008, pero la repercusión que esta última lección tuvo ha seguido prolongándose hasta la actualidad. El vídeo ha sido visto por más de catorce millones de personas y el discurso ha sido publicado como libro en multitud de idiomas. Se titula: “Alcanzando los sueños de tu niñez” y dura aproximadamente una hora y cuarto.

Iván Ferreiro y otras obsesiones

El viernes pasado tuve la enorme suerte de disfrutar del concierto de Iván Ferreiro en la sala Contraclub. Fue realmente único. Primero me pasé por la fnac de Callao para comparme el disco y, ¡oh, sorpresa!, ¡estaba agotado!, además ayer comprobé que en fnac.es ‘Confesiones de un artista de mierda’ aparecía en el número 1 del top 100 de la fnac (creo que significa que es el disco más vendido…).

El concierto empezaba, en teoría, a las 22:00, pero también el local abría a esa hora. Efectivamente a las 21:55 estábamos aún haciendo cola para entrar. Pocos, unas 30 ó 40 personas (sí, sé que según la RAE ahora no hay que tildar la o que va entre números, pero a mí me lo enseñaron así y creo que tiene más sentido). Entramos, pedimos la bebida que incluía la entrada y todos nos preguntábamos si Iván tocaría en el piano que había en el rincón, a no más de 8 metros de cualquier punto del local. Decidimos que sí, que sería allí, no había otro lugar posible, y nos pusimos en primera fila. Después el local se llenó (aún así, no más de 60 personas) y nosotros seguimos en primera fila. Llegó el señor Ferreiro, nos aconsejó que nos sentáramos en el suelo, que estaríamos más a gusto, el problema es que yo no sé sentarme en el suelo y a la tercera canción me dolían tanto las piernas que tuve que desplazarme, pasé de estar a  1 metro del ‘artista de mierda’ a sentarme al lado del tipo que controlaba la mesa de mezclas, que estaba  a 3 metros del ‘artista de mierda’. En torno a hora y media de canciones al piano, incluidas algunas canciones que él calificó como ‘canción chorra’ como ‘Secret smile’ de Semisonic, casi olvidada en mi memoria. Salimos con una sonrisa de oreja a oreja.

Esta semana he estado maquinando varias cosas relacionadas con mi tesis y van saliendo cosas interesantes. La semana que viene comienzo un curso en el ICE (Instituto de las Ciencias de la Educación), se titula ‘Formación inicial del profesorado en el marco del espacio europeo de educación superior’ y dura hasta junio del año que viene. La verdad es que me apetece, veremos si cumple mis expectativas.

También sigo con mi obsesión por el Kindle, que espero que Amazon.es comience a vender en breve y caiga por Navidades (tengo pocos caprichos, pero éste no se me va de la cabeza). Por el momento, y mientras llega la ocasión de estrenarme con los libros electrónicos, sigo leyendo a la manera tradicional, acarreando el libro de lado a lado por todo Madrid, aprovechando los ratos que me brindan el metro y los autobuses urbanos. Estoy enfrascado en el libro 3 de la última novela de Murakami, 1Q84. Me está encantando, aunque temo que el final me deje con un sabor agridulce en la boca después de tantas páginas.

Por lo pronto, y para comenzar con buen pie el fin de semana, hoy he recordado una canción y un videoclip excepcionales:

Update_20

Al lío:

Antes de verano terminé un artículo del que todavía esperamos respuesta de aceptación o no aceptación, después de verano he continuado con otro artículo. Por el camino he ido haciendo ensayos de flexión en tres puntos para obtener la tenacidad de fractura de mi acero y puliendo el modelo numérico de marras y, a falta de rematar algún detalle, ya parece que voy estando contento con él.

Esta tarde tengo reunión con los jefes para decidir qué ensayos realizar a continuación y, sobre todo, cómo realizarlos. Antes de verano rompimos aplicando nitrógeno líquido una de las probetas que habíamos llevado hasta una deformación próxima a la de rotura. De esta manera provocábamos una rotura frágil en un material dúctil, de manera que podíamos leer el daño producido en el interior de la probeta sin que esta rotura final afectara al proceso que había provocado el daño anteriormente. Ahora bien, en otra probeta en condiciones parecidas habíamos intentado lo mismo y, sin embargo, la probeta rompió por donde no esperábamos; en lugar de romper por la zona más estrecha del cuello de estricción, rompió en otro lugar, por lo tanto no conseguimos detectar el daño que queríamos localizar.

He estado realizando un inventario de las probetas que tenemos ahora disponibles para los ensayos que realizaremos en diciembre y pensando en los próximos ensayos a realizar. Esta tarde veremos qué sacamos en claro.

Finalmente, este viernes viene a dar una charla a la Escuela el Prof. Viggo Tvergaard, uno de los mayores expertos en la fractura del acero que hay a nivel internacional (el modelo GTN, que tanto menciono cuando hablo de mi tesis, le debe la T a él: Gurson-Tvergaard-Needleman). Precisamente va a hablar de un tema que me viene  como anillo al dedo, así que ahora me toca leer cuatro artículos que ha escrito en los últimos dos años e intentar asimilarlos como mejor sepa.

Un día grande

Llevo un par de meses metido en harina, especialmente estas dos últimas semanas. Cuando casi me daba de cabezazos con las paredes por fin ayer logré que un modelo de prueba comenzara a funcionar, así terminé la mañana exultante, pero por la tarde… ¡Dios, qué había pasado!, volvía a funcionar mal!. ¿Qué había cambiado?, ¿en cuál de las veintisiete versiones del quincuagésimo octavo intento había acertado?, ¡me volví medio loco para casa!. Finalmente, de camino en el autobús se encendió la lucecita, ‘¿y si acaso…?’. ¡Efectivamente, era eso!. Hoy casi no veía el momento de llegar al despacho para probarlo y cuando por fin lo he hecho y ha funcionado, ¡he sentido un alivio tremendo y una satisfacción enorme! Finalmente lo he probado en el modelo de verdad, el grande, el que vale… ¡y ha funcionado!, y además ha funcionado como la seda, converge mucho mejor de lo que me podía imaginar.

Ahora queda camino por recorrer, pero lo más difícil está hecho, estoy casi seguro. Ha sido un gran paso en mi tesis y esto hay que celebrarlo con una canción:

Llevo dos semanas rememorando aquel enormísimo disco de Pulp, aquel ‘Different Class’, con sus cuatro o cinco grandes temazos, pero sobre todo con una de las mejores canciones que se han escrito, adornada con uno de los videoclips que quedan para el recuerdo de varias generaciones. Y claro, con ese humor tan inglés que a mí tanto me gusta.

She said […]
‘I want to sleep with common people like you’
Oh, what else could I do?
I said ‘I’ll see what I can do?’

[…]

I took her to a supermarket,
I don’t know why but I had to start it somewhere,
so it started there

[…]

‘Are you sure? […]
You want to sleep with common people like me?’
But she didn’t understand. She just smiled and held my hand.

[…]

And then dance and drink and screw.
Cause there’s nothing else to do.

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