El pozo de Tooru

"Which is why I'm writing this book. To think. To understand. It just happens to be the way I'm made. I have to write things down to feel I fully comprehend them."

Categoría: Periodistas

La gran asignatura pendiente

A estas alturas de la película, en este país deberíamos ser capaces de entender y hablar inglés con una cierta fluidez y, sin embargo, está claro que la realidad dista mucho de ese escenario. Muchos de nosotros hemos recibido clases de inglés desde 2º de EGB hasta la Universidad, es decir, once años de clases de inglés, ¿no debería ser esto suficiente como para poder defendernos en esa lengua? Esta claro que no, y seguramente el problema venga de los métodos de enseñanza que se empleaban en aquel entonces. ¿Cómo puedes enseñar un idioma hablando en otro?, de esa manera percibíamos el inglés como algo ajeno, una materia sin vida que había que analizar con el único objetivo de pasar un examen.

Ahora los métodos de enseñanza en materia de idiomas parecen radicalmente distintos, en todos lados se enseña hablando en el idioma, incluso desde el comienzo, cuando ni siquiera se tiene ningún conocimiento.

Por lo que pude vivir en mi año de Erasmus en Londres, donde conocí a estudiantes de muy diversos países, en Europa los españoles pertenecemos, junto con Italia y Francia (y quizá algún que otro país) a una minoría de países en donde muy pocos habitantes hablan realmente inglés (por mucho que los currículums digan lo contrario).

Sigue éste siendo un problema que preocupa mucho, pude comprobarlo en una charla que vino a dar el rector de la UPM, don Javier Uceda Antolín. En el turno de preguntas, una profesora presente entre el público expresó su preocupación ante la falta de mecanismos que movilicen al profesorado universitario a ponerse al día en materia de inglés porque, efectivamente, a día de hoy en la UPM, muchos profesores son grandes investigadores y gente con una reputación impecable, pero pocos son capaces de desenvolverse en ambientes internacionales. Esto es muy importante, ya que la labor investigadora se desarrolla eminentemente en inglés, idioma empleado en la gran mayoría de revistas de renombre y en los congresos de investigación que se celebran por todo el mundo.

Un punto interesante, y que viene al hilo de la noticia que me ha suscitado este asunto, es que en Londres conocí a un portugués que, además de chapurrear sorprendetemente bien el español sin haberlo estudiado nunca (al parecer, a pesar de que Portugal intenta impedir que la señal de las televisiones españolas llegue a su país, ésta llega y facilita que muchos portugueses entiendan bien nuestro idioma),  me dijo que en Portugal no todo el mundo habla inglés, pero sí un buen porcentaje, sobre todo porque allí están obligados a ver las películas y las series en versión original. Imagino que esto es porque en Portugal no hay un público suficientemente amplio como para que el negocio del doblaje de películas sea rentable, no lo sé. En cualquier caso, lo que era una carencia ha demostrado ser una virtud.

Lo mismo me comenta un compañero que es belga y casi lo mismo me comentaba un compañero polaco. Digo casi porque en Polonia sí tienen doblador, pero sólo uno. Sí, ¡sólo uno!, una serie es emitida en versión original pero con el volumen reducido, encima se solapa la voz de un doblador que va traduciendo las frases de todos los protagonistas. Pero lo mejor es que lo veáis vosotros mismos:

Hoy he leído en elpais.com que el Ministerio de Cultura propone en un informe que las televisiones emitan sin doblar dentro de dos años. Es una medida polémica, no lo dudo, y afectará a un grupo de profesionales que se dedican a esto, pero probablemente sea necesario para que en este país empecemos a ponernos a la altura del resto de países europeos. Quién sabe.

 

Y Rajoy, desaparecido

De vez en cuando me doy un garbeo por ‘El ojo izquierdo’, blog que el periodista José María Izquierdo publica diariamente en elpais.com. Me resulta divertida la manera que tiene de analizar, con una finísima ironía, los titulares y algunas columnas de los principales periódicos del país (evidentemente, echo en falta que también analice su propio periódico, pero imagino que eso no entra en los planes, claro). En cualquier caso, es una magnífica manera de entender de qué pie cojea cada uno de ellos.

Estos días, los anteriores y los posteriores a las elecciones, está resultando particularmente interesante. La semana pasada, el señor Izquierdo analizaba con sorna cómo Rajoy no ha abierto la boca ni ha dado ningún paso en ninguna línea, ni siquiera la económica, vaya, que tampoco corre prisa. No se ha pronunciado en ningún sentido y, sin embargo, antes de las elecciones, no paraban de decir que no había tiempo que perder, que el país necesitaba un cambio. Y va Rajoy y ni siquiera tiene claro quiénes ocuparán los ministerios. No sé, antes desconfiaba del nuevo gobierno por sus posibles políticas de derechas, ahora empiezo a desconfiar también por su aparente poca claridad de ideas. Y digo yo, si sabían que iban a ganar las elecciones, ¿cómo es posible que en una semana el líder del país no haya hecho ningunas declaraciones ni haya indicado, aunque sea sutilmente, cuáles van a ser sus líneas de acción? Aunque sea para que nos vayamos preparando, qué sé yo.

Hoy, Izquierdo sigue en la misma línea, pero un poco diferente. Habla de cómo los periódicos más afines al PP ni mencionan a éste, cómo todos parecen más interesados en el futuro del PSOE que en el futuro gobierno. En definitiva, cómo todos estos periódicos echan balones fuera y desvían la atención para que los españolitos no creamos que el PP ha ganado las elecciones y debería estar gobernando el país.

El artículo de hoy se titula: ‘¿Y si no hubo elecciones?, e incluye un análisis de un titular de El Mundo que me ha resultado particularmente brillante:

El Mundo, al menos, sí titula en primera con un “Rajoy se compromete a formar parte del núcleo duro del euro”, que como declaración de intenciones nos parece coherente. O no. Atentos al sumario: “Acordó con Zapatero que transmita en la cumbre de la Unión Europea que España bajará el déficit al 3% para poder sumarse a la unión fiscal que Merkel y Sarkozy propondrán crear como Cooperación Reforzada”. O sea, que Zapatero llegará a la Cumbre de Bruselas y les dirá al resto de mandamases: “Buenos días, que me ha dicho Mariano que les diga a todos ustedes que va a bajar el déficit al 3% y que campana sobre campana, y sobre campana una. ¿Qué cómo lo va a hacer? Ah, de eso solo ha dicho que la virgen está lavando y tendiendo en el romero, los pajarillos cantando, y el romero floreciendo”.

Por lo menos me ha hecho esbozar una sonrisilla, que no está mal para ser lunes.

Indignación

Elpais.com ha publicado un reportaje que repasa con nombres y apellidos la historia de especulación de la que ha bebido toda la situación de crisis actual que vivimos en España (aquí el enlace). Es indignante, enormemente indignante, ver cómo algunos jugaban a ser los más listos cuando no eran más que unos catetos con ambiciones.

Iván Ferreiro cantaba en 2005:

[…] no suelo decir
lo repugnante que resulta veros en la tele
haciendo bailar
los numeritos en las tablas,
vuestras putas casas
son de verdad
y a mí me da que todo es de mentira […] 

La canción es Ciudadano A y es una crítica feroz contra Aznar y contra toda la clase política de mercadillo que nos ha tocado sufrir. Esa clase política que fomentó y entró en el juego que los especuladores y el tramposo ‘milagro español’ habían iniciado.

Ciudadano A salió a la luz en el fantástico ‘Canciones para el tiempo y la distancia’, y lo hizo meses antes del comienzo de la crisis, una crisis que terminó explotando a nivel mundial, pero que en España, probablemente, tardará más en terminar. Y todo por culpa de los sinvergüenzas que, como relata el reportaje de elpais.com, al comenzar a sufrir los efectos devastadores de la catástrofe económica que ellos habían alimentado, sólo se preocupaban por tener que vender su avión privado y buscar la manera de decírselo a su mujer:

‘¿Cómo le digo ahora  a mi mujer que ya no podrá usar el avión para ir de compras a Milán?’

Todo esto ha dejado a una amplia generación de jóvenes, entre los que me incluyo, con una perspectiva de futuro muy fea. Las ambiciones que uno podía albergar cuando terminó la carrera ahora se han reducido drásticamente y yo me considero afortunado por gozar de una beca que me proporciona 1000 euros al mes y gracias a la cual estoy pudiendo realizar mis estudios de doctorado. Después, cruzaré los dedos para no tener que salir de España a buscar trabajo.

En comprar algún día una casa, un coche, tener hijos y esas cosas que ya casi se consideran un lujo, prefiero no pensar, mejor ir viendo cómo sorteamos los obstáculos día a día.

Ghosts of Spain

Hace aproximadamente mes y medio dejé de coger el transporte público por causa de fuerza mayor. Todo este tiempo no he podido disfrutar de una de mis aficiones favoritas, y es que los viajes en metro en una ciudad como Madrid son una excusa maravillosa para leer. Entre pitos y flautas, uno acaba leyendo cerca de cinco horas semanales, y eso son unos cuantos libros a lo largo del año.

El libro que ahora me tiene ocupado lo compré en una librería de viejo por dos euros, aunque ya me había llamado la atención en las librerías convencionales. Se titula ‘Ghosts of Spain’ y está escrito por Giles Tremlett, corresponsal de The Guardian en Madrid. El libro me llamó la atención porque en él el autor, afincado desde hace muchos años en España, realiza un análisis por las heridas que todavía siguen sin cicatrizar desde la Guerra Civil. Esto lo realiza aprovechando el famoso levantamiento de las fosas comunes que tuvo lugar en 2006.

Es muy interesante leer cómo a un inglés le sorprenden actitudes que nosotros vemos obvias, cómo le extraña la enorme división entre Izquierda y Derecha que seguimos viviendo setenta años después. Da que pensar el análisis de la situación que hace Tremlett.

En el comienzo del libro relata cómo se vivió el levantamiento de una fosa en un pueblo de Ávila, Poyales del Hoyo; una fosa que contenía los cadáveres de tres mujeres asesinadas por la derecha durante la guerra. Entre los asesinos se encontraba uno apodado Quinientos Uno y otro llamado Manolo. La hija de una de las mujeres asesinadas abandonó el pueblo tras la muerte de su madre y regresó treinta años después:

[…]

Obdulia did not set foot in Poyales del Hoyo again for over thirty years. By that time Quinientos Uno was dead, having succumbed to a heart attack while in Arenas de San Pedro. (Francisca Sánchez still thinks this was an act of God, even though it happened in the 1960s. ‘His sins caught up with him.’)

She remembers, however, seeing another of the killers, El Manolo, ‘que era malísimo‘, ‘who was very bad’, drinking in the bar. ‘I wanted to go and say something to him, but my sister wouldn’t let me’, she said. ‘I didn’t lose my fear until Franco was dead’

‘This thing has stayed in my mind all my life. I’ve never forgotten. I am reliving it now, as we stand here. All the killers were from the village. They came with the intention of killing, and then they went off to confess.’

She is struggling now, to turn that hatred and fear into forgiveness. Finally she fixes me with a watery stare. ‘I can pardon, but I cannot forget. We have to pardon them or it makes us just like them.’

[…]

Evidentemente, también relata hechos en el otro sentido, pues al fin y al cabo en la Guerra Civil no hubo malos en un solo bando, pero sí parece que quienes peor lo pasaron fueron aquellos que se encontraban en zona republicana cuando la guerra estalló. Al fin y al cabo, las represalias hacia los perdedores continuaron después de la guerra y el poder quedó repartido entre los leales al bando vencedor.

Esperanza Aguirre

¡Ay, Dios!, ¡la que nos ha caído encima con la Espe! Quiso la casualidad que ayer viera en televisión las imágenes de Esperanza Aguirre sugiriéndole a Ángel Gabilondo que dimitiera, de manera rastrera y vergonzosa, entre unas risas burlonas y una desfachatez que más parecen propias de una arpía grotesca que de una señora que ostenta un cargo público de tanta importancia. (ver a partir del 25”)

Hoy he leído la columna de José María Izquierdo y me ha encantado la referencia que hace a esta lamentable actuación de la Aguirre:

[…]

Vamos a ir y volver entre la gallinácea y la huelga de profesores, que este periódico (se refiere a La Razón) ha encontrado un gran título para explicarnos en el editorial lo que pasó ayer: “Ministros huelguistas”. Y para mantener tal disparate hay que echar mano de la desvergüenza. Ya verán qué párrafo, ya: “El carácter de la movilización se encargó de remarcarlo no sólo el activismo del candidato socialista a la Presidencia, sino, lo que es todavía más grave, el de los ministros. Fue especialmente significativo que el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, aprovechara ayer el acto de apertura del curso académico para alinearse con los paros y asegurar ante Esperanza Aguirre y la Reina Doña Sofía que no se debe ‘debilitar’ la educación pública, reproche que adquiere tintes partidistas cuando hay una huelga en marcha”. ¿Ángel Gabilondo no puede decir que no se debe debilitar la educación pública? ¿Intenta La Razón sugerir que Esperanza Aguirre sí lo está haciendo y de ahí la inconveniencia de la intervención del ministro? ¡Y eso cuando media España pudo ver por televisión y en las webs el impudor de la lideresa urgiendo a Gabilondo a dimitir, entre jijís y jajás, porque ahora le “vendría fenomenal dimitir”!

[…]

El hastío

Este domingo se celebran las elecciones a la alcaldía de Madrid y a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Siento un profundo hastío. Ayer, en una tertulia en Radio Nacional, charlaban sobre el movimiento espontáneo, nacido en la Red, que ha convocado a miles de personas en diferentes ciudades españolas bajo el lema ‘Democracia real ya’ y, a tenor de este asunto, afirmaban que estamos viviendo una fuerte degradación del sistema político.

Sin entrar en pormenores que sencillamente desconozco, sí tengo la impresión clara de que actualmente el panorama político da verdadera pena. En las últimas elecciones voté en blanco, en esta ocasión estoy dudando si repetir el voto u optar por el voto nulo. Tengo la sensación de que el voto en blanco es más explícito, un voto en blanco dice:

-‘Me he tomado la molestia de acercarme a votar porque creo en esto pero, la verdad, sois todos tan malos que ninguno se merece mi confianza’.

Un voto nulo no tengo claro cómo puede interpretarse.

No he leído el libro, pero sé que ‘Ensayo sobre la lucidez’ de Saramago, plantea como escenario inicial un país en el que la mayoría de los electores vota en blanco. Siendo realistas, es imposible que esto pase en esta ocasión, pero sí es posible (y estoy deseando conocer los resultados el lunes) que el voto en blanco o los votos a partidos de segunda categoría (si pueden llamarse de primera categoría a los otros) aumenten de forma espectacular respecto a anteriores elecciones. Además, deseo que esto ocurra, sería una buena patada a todos los sinvergüenzas e incompetentes que nos han tocado como gobernantes.

También deseo que, de ocurrir algo así, los medios de comunicación le den la repercusión que merece pues, de otra manera, ni siquiera quedará como una anécdota que recordar dentro de cuatro años.

Por el bien de todos, espero que esta crisis política sirva para cambiar algo… aunque no tengo muchas esperanzas.

A sangre fría

Truman Capote fue un tipo con un aspecto y una voz peculiar, pero también con un talento arrollador que le llevó a escribir una obra que asombró al mundo. Hace un par de semanas terminé A sangre fría, la obra maestra de Capote (inciso: ¡por Dios, casi escribo Trapote!) y me gustó mucho (inciso: la novela, no la Trapote). La obra gira en torno a un brutal asesinato cometido en un pueblecito de Kansas, un asesinato sin motivo aparente. Lo llevaron a cabo dos exconvictos que dispararon a bocajarro a los cuatro miembros de una familia, además de degollar al padre.

La novela está dividida en cuatro partes: en la primera describe la vida de las víctimas el día anterior al asesinato, en la segunda aborda las figuras de los asesinos, dejando para la tercera y la cuarta parte la captura y posterior  ejecución de Perry y Dick, respectivamente. Combina muy hábilmente el estilo periodístico con el desarrollo novelado y consigue de manera asombrosa recrear dos ambientes totalmente opuestos. De hecho, el propio Capote afirmaba que en la novela quería reflejar las dos Américas en las que estaba dividido el país, una de gentes amables y trabajadoras y otra de seres despiadados y llenos de violencia, y a fe que lo consigue de forma ejemplar. Además, aunque es un aspecto discutido, se considera, y así lo afirmaba el propio Capote, que la novela inauguraba un nuevo estilo literario: la novela de no ficción.

Justo al terminar el libro vi la película Capote (no, Fernando, ¡Trapote no!), que narra el proceso de gestación de la novela y cómo el autor entró con él en un proceso de autodestrucción personal que le llevó al alcoholismo. Tanto el libro como la película merecen la pena, aunque creo que en la película han querido rizar el rizo y temo que se han tomado algunas licencias para destacar aún más cómo la perspectiva de lograr una novela única nubló a Capote y le hizo caer en una falta de escrúpulos que yo no tengo tan claro que fuese tan exagerada como narra el filme. Sí me creo, sin embargo, que el autor se llegara a identificar con uno de los asesinos, Perry, convencido de que el verdadero gran error de ese muchacho fue tener la infancia tan difícil que tuvo. Esto se entrevé en la novela, que humaniza a Perry y demoniza a Dick de una forma clara.

Por cierto, Phillip Seymour Hoffman obtuvo el Oscar como mejor actor por su interpretación de Truman Capote, ahí es nada.

El Ojo Izquierdo

Todos los días echo un vistazo a los periódicos digitales de El Mundo y de El País. Hasta hace poco me decantaba más por el primero, qué sé yo, me resultaba más ameno, sin embargo, llevo ya unas semanas centrando mi atención en el segundo. De hecho, apenas leo ya el primero, que muchas veces me resulta demasiado tendencioso.

Desde hace muchos meses suelo leer estos periódicos digitales a través de los blogs, aunque sin dejar de leer los titulares de las noticias principales. Y es que me resulta más ameno e interesante leer artículos de opinión de gente informada y profesional sobre los diferentes temas.

Pues bien, hará cosa de una semana descubrí el blog El Ojo Izquierdo, de José María Izquierdo y estoy fascinado. En este blog el autor suele repasar lo que otros columnistas de otros medios escriben sobre temas de actualidad y consigue exponerlo con una ironía fina y bastante mala leche. A mí me encanta. Hoy hace un repaso de lo que los otros periódicos han escrito sobre la noticia del día de ayer, el cambio de cargos en el gobierno, especialmente el de Rubalcaba, el artículo se titula: ¿Miedo? Pánico da Rubalcaba.

El artículo es largo, pero los comentarios al final de cada cita merecen la pena, yo me he reído un buen rato.

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