El pozo de Tooru

"Which is why I'm writing this book. To think. To understand. It just happens to be the way I'm made. I have to write things down to feel I fully comprehend them."

Categoría: Personal

¡Que viene, que viene!

Esto de estar expatriado es complicado. Llevamos aquí casi cuatro meses y estamos deseando subirnos al avión que el próximo día 20 nos devolverá a España por dos semanas. Lo cierto es que las noticias que llegan de allí no son muy alentadoras, más bien lo contrario, pero uno quiere volver a su tierra, que es donde uno siente que tiene su sitio (Inma y yo ya estamos haciendo una lista de cosas que queremos hacer nada más llegar a España, entre ellas comer de raciones e ir al cine, por supuesto).

Aquí en Praga hace frío, como viene siendo habitual, pero parece que algo menos; no sé si realmente habrán subido las temperaturas o que ya se me ha hecho el cuerpo. La Navidad ya se siente en el ambiente, hay coronas navideñas colgadas en las puertas de las casas, árboles de Navidad en los comedores universitarios y luces navideñas por todos lados, aunque se quedan muy cortas comparadas con las de Viena, ¡por Dios qué exageración lo de Viena!

Estuvimos en la ciudad de Sisí y Francisco José hace tres semanas con mi cuñada Encarni y los tres alucinamos mucho con las luces navideñas de la ciudad, sobre todo con las luces que simulan lámparas palaciegas gigantes que adornan las calles aledañas a la catedral. Visitamos el palacio de Schonbrunn (¡hay que ver la residencia de verano que tenían los emperadores!), la catedral y el palacio de Hofburg, que en gran parte está fagocitado por la figura de Sisí. Yo acabé hasta las narices de la dichosa Sisí, la verdad, aunque los palacios eran una auténtica maravilla, claro.

schonbrunn

En cuanto a mi labor en la universidad, la semana pasada terminé mi colaboración en el Máster que me ha tenido ocupado algo más de un mes y salí contento; no ha sido todavía dar clase de verdad pero he estado en contacto directo con los alumnos y he comprobado que me gusta, así que parece que no me he equivocado del todo entrando en este mundo. En cuanto a la investigación, el Máster me ha tenido un poco parado, pero ya parece que vuelvo a retomar el ritmo y lo cierto es que estoy aprendiendo un montón de cosas. Creo que cuando regrese de España en enero podré empezar a trabajar en un par de ideas que podrían salir bien… veremos.

Y mientras tanto, estoy disfrutando como un enano con discos nuevos y algunos ya casi olvidados; Sigh no more, In rainbows, Abbey Road y Val Miñor-Madrid no dejan de sonar en mis auriculares una y otra vez.

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A ver si la culpa voy a ser yo…

No hace ni un mes que llegué a Praga y hace tres días sale el presidente del Gobierno diciendo en una entrevista en el Wall Street Journal que ya hemos salido de la recesión aunque no de la crisis. Para más inri, escuchando la radio por internet vuelvo a oír opiniones algo templadas pero con un mensaje positivo en el fondo; según dicen, lo peor ha pasado y solo queda ir a mejor. Después de tantas patochadas que hemos venido oyendo desde hace cinco años, uno ya recibe estas noticias como si oyera llover, la verdad, pero ojalá sea cierto…

Hace cinco años, cuando empezábamos a oír que se nos venía una crisis encima, muchos de mis amigos comenzamos a sentir una profunda frustración. Incluso antes de que llegara la dichosa crisis, parecía que el mundo laboral no nos deparaba un escenario tan maravilloso como nos habíamos imaginado; después llegaría lo realmente duro. A partir de entonces comenzó a ser habitual tener a unos amigos en el paro y a otros haciendo las maletas y buscando mejor suerte fuera de España (quizá fuera debido al espíritu aventurero, como dijera alguna político infame en su momento). Durante ese primer año, como decía, yo experimenté una gran frustración; tenía la sensación de que era injusto que después de haber trabajado tan duro no encontrase recompensa. Poco a poco mis ideas fueron cambiando y me adapté a la situación, seguí trabajando duro pero sin ya tener expectativas claras de futuro; éste planteaba tantas incertidumbres que era absurdo tenerlas.

Pues bien, hoy un antiguo compañero del Colegio Mayor ha compartido un enlace en facebook y lo que he encontrado en él creo que resume muy bien lo que hemos experimentado tantas personas en estos últimos años. Pinchad aquí, decid hola a Lucy y no dejéis de leer los consejos con los que concluye el artículo.

GYPSY expectation

 

Reflexiones praguenses

prague_view

Ya estoy a punto de cumplir un mes en esta ciudad y hay tantas cosas a las que no me acostumbro… Los supermercados se estilan poco, son más habituales las tiendas pequeñitas, Potraviny, esas sí que están por todos lados. La comida es también diferente y la fruta minúscula: las manzanas parecen albaricoques y las nectarinas mandarinas pequeñas, todo parece reducido menos el precio. Las salchichas y demás derivados cárnicos se encuentra por doquier y en mil y una variedades. La cafetera italiana no existe… o casi.

La moda es tema aparte: unos cuantos llevan sandalias con calcetines y otros parece que acaban de llegar del monte, con sus pantalones de senderismo y sus mochilas de acampada. También se ve mucha barba y mucho bigote. En general, creo que los formalismos en lo relativo al aspecto físico se tienen menos en cuenta por estos lares.

Parecerá una tontería, pero me sorprendió mucho desde el primer día ver que en la ciudad hay varias obras en construcción… sí, es una tontería, pero ya había perdido la costumbre de ver camiones de obra, maquinaria y estructuras de hormigón a medio construir. Otra nota curiosa es el ambiente que se vive en la calle; obviando el centro turístico, claro, en la calle apenas se ve movimiento, o por lo menos no el movimiento al que estoy acostumbrado en Madrid, Bilbao o Córdoba. Yo lo achaco a que Praga es una ciudad mucho más dispersa que éstas, hay muchas más zonas verdes y la población se reparte en barrios extensísimos y poco densos. Todo esto, claro, tiene sus pros y sus contras.

El frío ya se viene notando en Praga desde hace algo más de una semana, creo que en breve empezaré a necesitar una bufandita.

En cuanto al trabajo, la semana pasada estuve asistiendo a un curso que mi jefe organiza todos los años y me tuvo ocupado de lunes a viernes. Fue enormemente interesante y creo que ha sido una manera perfecta de prepararme para mi trabajo estos próximos dos años. Poco a poco parece que voy entendiendo el programa de elementos finitos que tendré que utilizar, OOFEM, aunque cuesta empezar a meterle mano.

El horario aquí me encanta, entran sobre las 8:30 y se marchan sobre las 17:00. No es que trabajemos más en España, sino que aquí se viene a trabajar de verdad, por eso no paran para tomar café a media mañana y el único parón es sobre las 11:30 o 12:00 para comer (sí, comen extraordinariamente temprano para mi gusto… esto no lo llevo del todo bien, la verdad). La comida la realizan en tiempo record por lo general, así que en 40 minutos están de vuelta. Como decía, aunque echo de menos las comidas relajadas y las sobremesas de España, yo prefiero esto, así todos los días uno puede hacer otros planes después del trabajo y eso se agradece enormemente, sobre todo si alguien espera en casa.

Semanas de vértigo

Escribo ahora después de unas semanas vertiginosas. Me alucina pensar todo lo que ha pasado desde hace dos meses, impresiona recordar la semana anterior a la boda, el fin de semana maravilloso de ésta, los amigos y la familia de punta en blanco, todos muy guapos, el viaje de novios, Nueva York, la cheesecake de Queens, la de Dean & Deluca, las vistas desde lo alto del Empire State, las ardillas de Central Park, los brokers trajeados y con zapatillas de deporte a lo Emilio Aragón en Wall Street, la tienda de Lego del Centro Rockefeller, el tenebroso edificio Dakota y su Strawberry Fields, las playas de México, las ruinas de Chichén Itzá, los cócteles, la famosa pulserita, los cenotes, los nachos con queso, el regreso a España, el calor de Fuengirola, el viaje a Praga, los primeros días en casa de Martina, la búsqueda de piso, Ikea y su sofá Friheten, mi llegada al Departamento de Mecánica de la Universidad Técnica de Praga, el reencuentro con mi amigo Jan, nueva vida y nueva cuenta de banco, de teléfono móvil, de tarjeta universitaria… sí, un poco de vértigo sí que me da pensar todo esto.

Boda

Pero podemos decir que la prueba está superada. Ya por fin tenemos piso (y maravilloso, por cierto), dormimos en una cama y no en un colchón hinchable, cocinamos nuestra propia comida y tenemos conexión a internet. Casi casi nos sentimos como en casa… aunque faltan muchas cosas y, sobre todo, muchas personas… menos mal que existe Skype.

Mi vida ha pegado un cambio enorme desde que comenzó 2013. No soy el mismo que hace ocho meses, y no porque ahora lleve alianza o porque mi tesis esté publicada, nada de eso. Mi horizonte no es el mismo, de hecho no sabía cuál sería hace tan solo tres meses y ahora lo tengo claro para los próximos dos años. Aunque mis actos tampoco se movían solo por mis intereses entonces, ahora soy mucho más consciente de que mis decisiones implican a otra persona, y eso conlleva una mayor responsabilidad.

Hace dos semanas, cuando cogía el avión en el Aeropuerto de Málaga, sentía un vértigo muy grande a la vez que una ilusión enorme por todo esto. Ahora, después de que las principales incertidumbres se han aclarado, casi solo queda la ilusión y el alivio de dejar un poco aparcado el ambiente enrarecido que se respira en España desde hace casi cinco años. Creo que va a ser muy liberadora esta etapa fuera de allí.

Y mientras tanto, espero con ansia el nuevo disco de Iván Ferreiro.

La última lección de Randy Pausch

Este año estoy realizando un curso de formación inicial para el profesorado, dirigido fundamentalmente a futuros docentes de la UPM. Ahora estamos trabajando la acción tutorial como labor del docente y una de las tareas ha consistido en ver un vídeo y comentarlo en un foro. De las discusiones que estamos teniendo en clase sobre la labor del docente como tutor estoy sacando algunas cosas en claro, pero reconozco que con lo que me quedo es con el vídeo que nos sugirieron ver. Aquí os lo dejo:

Randy Pausch fue un Profesor de la Universidad de Carnegie Mellon, Pensilvania, en Estados Unidos. En 2006 le diagnosticaron cáncer de páncreas y, a pesar de una dura lucha contra la enfermedad, en agosto de 2007 le comunicaron que el cáncer se había extendido al hígado y al bazo y que era terminal.

El Profesor Pausch dio el discurso que podéis ver en el vídeo el 18 de Septiembre de 2007, un mes después de conocer que sólo le quedaban unos meses de vida. El discurso forma parte de una tradición en esa universidad, en la que el profesor invitado aprovecha la ocasión para ofrecer un discurso en el que repasa su labor científica. Ese año, Randy Pausch sorprendió a todos con este discurso, en el que comunicó que los médicos le habían diagnosticado un cáncer terminal que acabaría con su vida en cuestión de meses y que él aprovechó para dar una de las charlas más inspiradoras que se puedan dar.

Randy Pausch falleció en 2008, pero la repercusión que esta última lección tuvo ha seguido prolongándose hasta la actualidad. El vídeo ha sido visto por más de catorce millones de personas y el discurso ha sido publicado como libro en multitud de idiomas. Se titula: “Alcanzando los sueños de tu niñez” y dura aproximadamente una hora y cuarto.

Dos joyas para alegrarme el día

Una canción maravillosa en una voz prodigiosa:

Sin embargo, en mi humilde opinión, éstos la elevaron a cotas más altas:

P.D.: Días previos a la Navidad, líos varios. Tengo ganas de un poco de relax y de centrar las ideas que últimamente no consigo centrar. Deseo que llegue el día 24.

Antonio López

Es curioso cómo pensadores, creadores y artistas de primer nivel están coincidiendo en sus reflexiones en torno a los movimientos que surgieron del 15M.
Hoy elpais.com publica una entrevista al pintor Antonio López con motivo de la exposición retrospectiva que está preparando el museo Thyssen. La entrevista es muy breve y sólo se habla de este tema en la última cuestión. Aquí el fragmento:

P. ¿Qué le inspira lo que ocurre en la calle, la ocupación de las plazas por los indignados, la desaparición de la izquierda?

R. Me inspiran una reflexión que compartirá muchísima gente: si es posible el camino lógico hacia el socialismo y más allá, se ha roto por la torpeza de estos personajes que ha habido. El hombre va a tener que encontrar una solución que no tenga que ver con bonitas palabras como bondad y generosidad y sí con el sentido común. La cosa se va a poner seria. Habría que escuchar a los hombres de ciencia más que a los banqueros. Así debe de ser por el bien de todos. También hay que hacer una llamada a encontrar el placer en las cosas básicas y renunciar a lo innecesario. La sociedad respondería a ese mensaje. En una especie de acto de justicia misterioso. Esta gran equivocación va a afectar también a los poderosos. O nos salvamos todos, o nos vamos todos al traste.

En pocas palabras ha pegado un repaso bueno a lo que yo siento que es el 15M. Y seguirán saliendo personajes ilustres apoyando las mismas ideas, no nos quepa duda. Entonces, ¿debemos fiarnos de los que nos digan quienes sí tienen algo que perder con todo esto?, ¿no son más creíbles las palabras de personas como Antonio López, José Luis Sampedro o el difunto José Saramago, ajenas a la política y al mundo financiero?.

Los Soprano. Y llegó el final.

Ayer terminé de ver la sexta y última temporada de los Soprano. Enorme.

Reconozco que en un primer momento pensé que el maldito capítulo estaba incompleto. Diez segundos después, y tras comprobar que no era así, efectivamente, reconozco que se me quedó cara de panoli. Pero un poco más tarde empecé a pensar y di con la solución. Visioné los últimos cinco minutos dos veces más y fui atando cabos, corroborando que estaba en lo cierto.

No contento con eso, indagué en internet y comprobé que los últimos cinco minutos del último capítulo de la última temporada tienen condensada mucha información, para que no quede duda de nada… o de casi nada.

Al parecer, este final causó muchísimo revuelo en su momento. Hubo quién pensó que fue magistral y que mantuvo el altísimo nivel de la serie. Para otros fue una tomadura de pelo, tanto es así que en Estados Unidos muchos  cancelaron su suscripción a HBO, productora de la serie, en señal de protesta.

Yo, en este momento, pasadas unas horas del extraño impacto que causan esos últimos cinco minutos, creo que es el final perfecto. Creo que un final diferente, uno que se hubiera decantado de manera directa por algo más evidente, habría sido un chasco, un flagrante error. Y no fue así, consiguieron darle una vuelta de tuerca más a una serie que quedará durante mucho tiempo como una de las series más perfectas que se han realizado. La profundidad de los personajes, el realismo de las escenas, los diálogos de besugos tan encantadoramente violentos y machistas… los chistes de Junior… ¡menuda ristra de personajes maravillosos!.

De hecho, la última temporada sorprende al espectador retorciendo la trama de maneras que hasta entonces no había hecho. ¿Es el crepúsculo de Tony Soprano?, los acontecimientos se precipitan y uno no sabe nunca quién caerá a continuación. Pero está claro que alguien caerá, de eso no cabe la menor duda.

Ahora me espera Band of Brothers, de la que me han dicho que es buena, pero… después de los Soprano… no sé, espero que no me decepcione. Confío en tito Spielberg.


Después de Praga…vuelta a la normalidad

La semana pasada fue movidita. El martes volaba hacia Praga para asistir al Congreso de la fib, en el que me estrenaba como ponente en un ámbito internacional. Eso de exponer un trabajo de investigación en inglés da un poco de vértigo, sobre todo por ser la primera vez, pero sorteamos el obstáculo. Además la cosa salió bien y yo me llevé un buen sabor de boca.

Estos congresos son agotadores, en este caso las jornadas comenzaban a las 8:30 y terminaban a las 19:00, parando una hora y media para comer y haciendo dos descansos de media hora, uno por la mañana y otro por la tarde. Además, la mezcolanza de acentos (indio, chino, inglés,  japonés, italiano, sueco, checo, francés, eslovaco, español, americano, australiano…) terminaba por taladrarte la cabeza y dejarte para los restos. Por tanto, sí, requiere esfuerzo y se llega agotado al final de la jornada, pero merece la pena. Ha sido una experiencia muy interesante.

De todas maneras, no todo ha sido trabajo, también ha habido tiempo para el turismo. Un turismo acelerado y ya al anochecer, bien es cierto, pero por lo menos hemos podido visitar una de las ciudades más bonitas de Europa. El jueves por la noche, además, pudimos cenar fuera del centro turístico y disfrutamos de unos platos puramente checos, con su apple strudel incluido.

Praga es preciosa, una ciudad que no tiene desperdicio, un conjunto de edificios y rincones que te dejan con la boca abierta y con ganas de más. Su metro tiene las escaleras mecánicas más largas que jamás haya visto, su castillo es enorme, incluso alberga la catedral en su interior. Las vistas desde el puente de Carlos son espectaculares, tanto de día como de noche, aunque creo que el momento del día en el que la ciudad muestra su cara más espectacular es al atardecer. La plaza de la Ciudad Vieja, el entorno del río, el castillo… ¡son tantas cosas que ver!

Es una ciudad que apabulla, parece mentira que en tan poco espacio haya tanto. Habrá que volver pronto.

Update_17

(Hacía tiempo que no posteaba un update…)

Las cosas siguen su rumbo en el doctorado, el buen rumbo, diría yo. Ayer terminé la versión definitiva de mi documento para el Diploma de Estudios Avanzados (DEA) y hoy he hecho lo propio con el powerpoint que utilizaré en la ponencia que presentaré en Praga la semana que viene. Porque sí, el martes de la semana que viene cogeré un avión hacia Praga y regresaré el viernes. Tiene que ser bonita Praga.

En cuanto al estado de mi investigación, lo cierto es que llevo semana y media con ello parado, ultimando los detalles que comentaba más arriba. Y es que los pequeños detalles son siempre los que acaban consumiendo la mayor parte del tiempo. O sino siempre, sí la mayoría de las veces. Los pequeños detalles.

El caso es que mañana continuaré con lo que dejé aparcado hace dos semanas, que es la programación de un elemento que se comporta en base a un modelo cohesivo de daño. Muy interesante, sí. Y muy complicado también. Espero no eternizarme con ello, porque antes de ocuparme de los detalles finales del DEA, estaba pegándome de cabezazos con un modelo que no termina de converger… la eterna pelea de los elementos finitos.

Pero tengo ganas, sí. Ganas de meterme de nuevo en el fango de los modelos de Abaqus y de bucear en la subrutina que tengo escrita, y de encontrar los fallos, que los habrá, y de que al final consiga que el modelo funcione. Porque lo conseguiré.

Pero antes, este fin de semana nos reunimos unos cuantos viejos amigos para celebrar que JAC se nos casa dentro de poco. Cenaremos juntos, nos echaremos unas risas y le desearemos mucha felicidad a JAC. Que seguro que la tendrá.

Y mientras tanto, sigo obsesionado con Manel, sobre todo cuatro canciones:

  1. Benvolgut (probablemente, la mejor canción que he oído en muchos meses)
  2. Aniversari (seguro, una de las cinco mejores canciones que he descubierto en los últimos dos años)
  3. Boomerang (tiene algo hipnótico, sí… aunque no sé qué es)
  4. El Miquel I L’Olga tornen (el tema perfecto para inyectar una dosis de optimismo cuando sea que se necesite)
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